
Llego a la playa acompañada de su marido y sus dos hijos pequeños. Una vez ubicada, se dispuso a leer un estupendo libro desembolsando una cajetilla de tabaco y extrayendo de ella un cigarrillo que se fumo con sumo placer y que una vez terminado procedió a enterrar el sobrante en la blanca arena sin haberse dado cuenta de que durante la jornada playera ella solita había enterrado unas veinte colillas, mas algunas que había dejado su marido junto a un par de botellas vacías del agua que habían ingerido sus niños y los envoltorios de sus bocadillos, a su lado algunas personas más seguían el estupendo ejemplo que estaban viendo de una persona de apariencia culta, ya que hasta leía libros.
Pasado ya un año un buen día decidió volver a ver aquella playa paraíso de blanca y fina arena, encontrándose con la desagradable sorpresa de ver como de la arena surgían miles de colillas, voloteando innumerables botellas que junto con botes, papeles y plásticos le daban un aspecto dantesco de nauseabundo olor. Lo mas curioso fue su reacción, cogiendo de la mano a sus hijos le comento a su marido ¡vamonos! En esta playa ya no se puede estar ¡ parece un estercolero!.
Mi pregunta y duda es… ¿De quien seria la culpa? ¿Del Estado? O ¿Del Ayuntamiento?